Sin inteligencia humana, no existe la inteligencia artificial.

Hablar de la Inteligencia Artificial (IA) está de moda. Los robots, algoritmos, blockchains y realidad aumentada invaden el mundo, y millones de personas se quedan sin trabajo a raíz de la automatización. La tecnología elimina puestos, claro, pero crea otros. No es que hay escasez de plazas sino de habilidades técnicas para ocuparlos. Entonces, ¿para quién es el futuro que estamos creando?

Según el Freelance Report 2017, en sólo 10 años, la mayoría de la fuerza laboral de los Estados Unidos trabajará de forma independiente, como freelance. Y de acuerdo con un reporte del Oxford Internet Institute, durante 2017 las grandes empresas aumentaron el uso de plataformas de búsqueda de talento freelance. Estas empresas necesitan profesionales en nuevas disciplinas y algunas que todavía no existen.

Sin inteligencia humana, no existe la inteligencia artificial. Y en esta línea, investigaciones del Foro Económico Mundial indican que las habilidades técnicas no son suficientes y que debemos prepararnos también en habilidades estratégicas —blandas—. Pensamiento crítico, capacidad para resolver problemas complejos y para negociar, inteligencia emocional, trabajo en equipo y orientación al servicio son algunas de estas características que se necesitan para tener éxito en el trabajo actual y, sobre todo, para el futuro.

Nuestra apuesta en Carïcaco es por las personas que cultivan la Inteligencia Emprendedora (IE), porque ellas tendrán mayores capacidades para cambiar junto a la evolución de su entorno. Esta inteligencia combina habilidades técnicas y estratégicas —blandas— y radica en prepararse de forma continua. Es tener mentalidad de crecimiento y crear equilibrio entre mente y corazón, conocimientos y pasión.

Esta inteligencia atraviesa, transversalmente, toda actividad económica humana y genera nuevo valor a la sociedad, tanto en utilidades como en impacto. Sus proponentes son personas ambiciosas y éticas, sensibles al mundo que las rodea. Trabajan en una empresa y quieren sobresalir, o están dispuestas a tomar nuevos riesgos y trayectos.

Decía el astrónomo Carl Sagan que la curiosidad y el afán de resolver dilemas constituyen un sello distintivo de nuestra especie. Estas características son la fuerza que mueve toda organización humana, y muchos de los dilemas que enfrentamos hoy son de carácter ético. Respeto y solidaridad son ejemplos de un marco ético en nuestras vidas, personales y profesionales.

Creo que la “Fuerza” nos acompaña y que, al mejor estilo Jedi, somos la resistencia: a los abusos, a la injusticia, a la corrupción, a los gobiernos despóticos y represivos, y a los sistemas disfuncionales. También somos la respuesta, creando nuevas propuestas de innovación para enfrentar retos y cambiar paradigmas.

Hagamos una pausa en el camino. Estamos en un punto de inflexión porque, a raíz del comportamiento humano, estamos ante una crisis ambiental de escala planetaria. Seamos conscientes de los hábitos que nos trajeron a este caos y de nuestra responsabilidad. No podemos resolver los problemas de hoy con el mismo pensamiento que nos trajo a ellos. Tampoco con las mismas empresas, instituciones y sistemas.

Inteligencia Emprendedora: capacidad técnica, capacidad humana, mentalidad de crecimiento, ética y propósito.

Por eso desde Carïcaco invitábamos a desarrollar la inteligencia emprendedora, a combinar capacidades técnicas y de empatía. Cada intención, decisión y acción debería ser una en la que siete generaciones hacia adelante puedan volver a ver hacia atrás con agradecimiento y orgullo. Trabajemos por un planeta distinto, por una metamorfosis colectiva y una humanidad nueva: sensible, sostenible y próspera.

Nota de archivo: las proyecciones laborales, cifras y referencias corresponden al contexto de 2017–2018 y no se presentan como datos actuales. Lo que preservo aquí es la tesis: la capacidad técnica sólo se vuelve verdaderamente valiosa cuando crece junto con la capacidad humana.