Una mariposa, una cucaracha y una pregunta incómoda sobre el país que creemos ser.

Este ensayo forma parte del archivo que ayuda a explicar una continuidad en mi trabajo: cuestionar la realidad recibida antes de intentar optimizarla. En 2011, Kafka servía como una conexión inesperada para hablar de Costa Rica, decadencia, pacto social, incertidumbre y responsabilidad colectiva.

Quince años después, los proyectos, el lenguaje y la tecnología son otros, pero la pregunta de fondo sigue apareciendo: ¿qué ocurre cuando la imagen que construimos de nosotros mismos deja de coincidir con la realidad?

“Mejor ser cucaracha que una oruga”.
Publicación original

La Nación · Opinión · 2011

La versión histórica completa permanece disponible en el archivo de La Nación.

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